EL TACÓN

“Los tacones son una auténtica paradoja”, escribía Rona Berg en Vogue, “pueden hacer a una mujer más o menos poderosa”.

La historia de los tacones datan de tiempos anteriores al cristianismo. Los egipcios sanguinarios los llevaban para caminar sobre sus víctimas y los jinetes de Mongolia se los ponían para sujetar los estribos con mayor firmeza. Pero fue en el año 1533 con Catalina de Medicis cuando aparece por tema estético, cuando los llevo desde Florencia a París para su inminente boda con el duque de Orleans. Las damas de la corte francesa no dudaron en adoptar el estilo inmediatamente.

Durante el siguiente siglo, la mujer europea pisaba sobre tacones de 13 cms o incluso mas altos, ayudando se por bastones para no caer de bruces. La clase trabajadora no podía permitirse un calzado tan poco práctico, así que se convirtieron en signo de privilegio.

A mediados del siglo XIX, el tacón se convirtió en el estilo en boga. Europa fue la pionera de los zapatos de tacón, pero seguida muy de cerca por América. En 1888 se abrió la primera fábrica de tacones en Estados Unidos, por lo que ya no hacia falta importar los zapatos de París.

La mujer liberada de comienzos del siglo XX optaba por calzado cómodo,  aunque en los años 20, con los largos de falda más cortos, mostrando más pierna se usaron los brillos y tacón más alto. Fue en los 50 cuando llego el tacón de aguja, y regreso con fuerza en los 90.

Pero si algo esta claro para todo el mundo, es que siempre se tienen un par de zapatos de tacón en el fondo de armario, es igual que pienses que el tacón es la cumbre de la moda o la cumbre de lo absurdo, siempre se tienen unos tacones.

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